TESTIMONIO DE PERSONAS QUE HAN OPTADO POR EL ABORTO

Personas que como tu se han enfrentado al dilema del aborto, si quieres compartir tu historia, enviamela al correo vemta.misotrol.cl@gmail.com. Te ofresco total confidencialidad.

La Decisión de Maria

María tenía 17 años cuando abortó.  Ahora tiene 21 y estudia una carrera universitaria. Recuerda que el mayor problema que tuvo al tomar la decisión, fue con los compañeros de liceo. “Yo no quería ocultar lo que me estaba pasando, sentí que me descriminaban, que me rechazaban, que me juzgaban y me trataban como ignorante, me decían que no tenía educación”. A partir de su experiencia, María sostiene que “las mujeres no deberían ocultar cuando deciden abortar, eso abrirá puertas a otras mujeres, no hay que guardar más silencio”.
La joven cuenta que tuvo apoyo de su madre en todo momento. Fue a pedir asesoramiento a Planificación Familiar: “Me explicaron todo lo que me iba a pasar si usaba Misoprostol, cómo tenía que usarlo, qué repercusiones iba a tener en caso de futuros embarazos. Además, recibí apoyo psicológico. No tengo quejas de cómo me trataron allí, fue excelente el asesoramiento. Pero me enfrenté a la gran barrera de cómo conseguir el Misoprostol, tuvo que ser de manera clandestina.

El Embarazo de Fernanda

Cuando a Fernanda el test de embarazo le dio positivo, fue a pedir ayuda a Planificación Familiar. Tenía 30 años y se sentía muy angustiada porque con una criatura de pocos meses, no se veía con fuerzas para hacerse cargo de otra. Cuenta que llegó al Pereira Rossell y no supo qué decir: “Me miraron con cara rara y me dijeron que me podían dar hora recién para dos semanas después. Me volví a casa y para que me atendieran antes, usé un contacto que tenía”. Llamó y le dijeron que fuera al otro día. Le hicieron una ecografía y descubrieron que era un embarazo anembrionario (es decir, un huevo vacío). En ese instante, para Fernanda se abrieron las puertas de la legalidad. “El ginecólogo me hizo un pase para internación en mi sociedad y me dio el Misoprostol. Fernanda estaba aliviada  y la trataron bien. “Fue extraño, porque pasé de ser culpable a ser una paciente con todos los derechos”.